Martes, 29 de junio de 2004 | 11:43

La Fundación Legado Sefardí denuncia la verdadera cara de la ciudad de Sevilla

El caso de Sevilla es asimismo particularmente grave, no sólo porque se proclame "punto de referencia de las Tres Culturas” sin serlo, sino porque posee acuerdos firmados con las Comunidades Islámicas, cuyo equivalente con los Judíos en Sevilla no existe.



La Iglesia de San Nicolás de Sevilla muestra ufana un altar abierto al culto católico dedicado al monaguillo San Dominguito del Val, el cual fue cruelmente asesinado por los Judíos en pascua para beberse su sangre en la diabólica ceremonia que realizan. Este es el aperitivo de la ciudad que se vende como de las tres culturas y de la tolerancia. Si pensaban pasar sus vacaciones en ella, siempre nos quedará Italia.

El altar no destaca especialmente en la Iglesia Sevillana de San Nicolás de Sevilla, y tampoco es una gran maravilla. Realizado en lo que parece plástico y valor alguno, es – cepillo incluido - en pleno año 2003 una auténtica ofensa para el pueblo Judío, especialmente después de que el cabildo de la Catedral de Santiago de Compostela retirara una talla policromada del siglo XVIII en la que el apóstol Santiago mata a un grupo de guerreros Musulmanes. Pero en realidad es sólo la punta del iceberg, la verdadera cara de España, la que se vende en los folletos como de las tres culturas.

Uriel Valls, presidente de la Fundación, me informa de que cientos de personas de todos los lugares han enviado e-mails al Arzobispo de Sevilla, Fray Carlos Amigo Vallejo (el cual visitó Tierra Santa en Junio del pasado año, y que hace oídos sordos a los mismos. Mientras el alcalde de Sevilla visitó en Enero la ciudad de Nueva York, en un intento de vender Sevilla como una ciudad multicultural y tolerante, e incluso cuando está más que claro que las autoridades eclesiásticas deberían tomar cartas en el asunto y retirar un trozo de plástico sin ningún valor, acerca de cuya historia ciencia y religión (o Vaticano y la Facultad de Historia) se han pronunciado en numerosas ocasiones.

Pero si pensaban visitar Sevilla y esto no les ha disuadido del verdadero carácter de la ciudad, esto es tan sólo la punta del iceberg.

El Ayuntamiento de Sevilla discrimina a los Judíos

Tras varios años de solicitar fondos (menos de 6000 euros) al área de cultura del Ayuntamiento para rehabilitar la Judería Sevillana (algo que se menciona expresamente en la página web de promoción de España, pese a que es timo), ésta ha anunciado la construcción de nada menos que una mezquita y un centro Islámico, en terreno público cedido por el Ayuntamiento (7.000 metros cuadrados) para que, según las propias palabras de éste, “su alminar haga las veces de símbolo metropolitano”.

A este respecto no está clara la aportación de las autoridades. Los diarios regionales citan expresamente 3 fuentes distintas de provisión. Una formación radical Saudí, que al igual que en el caso de la mezquita de la M 30 sufragaría los fondos, el propio ayuntamiento, y entidades privadas ligadas al Islam sin especificar. Si bien un vistazo a los presupuestos y al valor del suelo en la ciudad de Sevilla parecen indicar que es el propio Ayuntamiento el promueve y construye. Sevilla, una ciudad falta de terreno para viviendas, zonas culturales o recreativas, y hasta fines sociales, no pertenece a la Red de Juderías de España, Caminos de Sefarad, a pesar de ser la primera en apuntarse a la típica ronda que con vistas a estas fechas se desplaza a Estados Unidos para estos menesteres. Una delegación de la Coalición Europea por Israel mantuvo contactos el año pasado con el Congreso Judío Mundial, así como con diversos comités, para alertar de la falsedad de otro proyecto turístico, Zaragoza Espacio Sefarad, y la entidad mantiene contactos fluidos con las distintas delegaciones Norteamericanas al respecto de este tipo de asuntos.

El caso de Sevilla es asimismo particularmente grave, no sólo porque se proclame "punto de referencia de las Tres Culturas” sin serlo, sino porque posee acuerdos firmados con las Comunidades Islámicas, cuyo equivalente con los Judíos en Sevilla no existe.

La Fundación Tres Culturas subvenciona libros de periodista antisemita

“Los Judíos al Neguev”, “el terrorismo es una herramienta legítima de resistencia” o “es necesario sacar a los Judíos” son algunas de las frases que el corresponsal del diario ABC Juan Cierco dedica a todo lo Judío desde su “imparcial” mira al conflicto. Tanto el diario, propiedad de un grupo Vasco de comunicaciones, como el corresponsal, son objeto de escrutinio diario, y sus crónicas han ilustrado ya varias denuncias he informes de la inducción del antisemitismo en España a través de medios de comunicación. Pues bien, según un rumor de la red, el Ministerio de Asuntos Exteriores de España, considerado el Ministerio más antisemita de Europa (la frase es de cuño Alemán) habría ofrecido incorporarse a su Gabinete a Cierco como Asesor Ejecutivo.

Lo que sí es cierto es que Juan Cierco presentó el año pasado un libro en la Feria del Libro de Madrid sobre sus entrevistas nada objetivas con personalidades de Oriente Medio, publicado por La Fundación Tres Culturas de Sevilla. Al parecer, el vínculo está servido, ya que Bernardino León, director de la Fundación, es el nuevo secretario de Estado de Miguel Ángel Moratinos (Ministro de Exteriores Español) para Política Exterior e Iberoamérica. Miguel Ángel Moratinos, cuyo currículum profesional es nutrido en materia de estudios Islámicos, anunció recientemente que España reeditaría la ayuda económica a Iberoamérica al tiempo que incrementaría la ayuda a los países Árabes.

La Fundación, que se llama de las Tres Culturas a pesar de que carece de algo remotamente Judío, y plataforma habitual del antisemitismo Árabe, dice luchar por el entendimiento entre las culturas. De cualquier manera, ha elegido una ciudad pésima para hacerlo.

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