Daniel
29-dic-2006, 09:34
Dos curas italianos inventaron un “confesionario virtual”, mediante el cual los creyentes confiesan sus faltas mediante un correo electrónico.
Las nuevas tecnologías nos invaden y la prueba irrefutable es la nueva forma de conseguir la absolución de los pecados vía Internet: la “Ciberconfesión”.
La revolucionaria iniciativa está firmada por Franco Tassone, de 44 años, y de Gianfranco Poma, de 68, dos curas de la localidad de Pavia que creen que a través este confesionario virtual podrán atraer de nuevo a todos eses feligreses que dejaron de ir a la iglesia.
Al ingresar al sitio debe responder a las siguientes preguntas: “¿cuándo fue la última vez que se confesó?, ¿cuántas veces ha dejado de respetar el precepto festivo de acudir a misa?, ¿cuál es su estado civil?, ¿está inscripto a alguna asociación de voluntarios?, ¿se considera una persona capaz de dialogar con los creyentes de otras religiones?”.
El pecador dispone de un mínimo de 1.000 caracteres y un máximo de 3.500 para explicar qué mandamiento ha violado y cuáles fueron sus faltas. Luego, debe marcar la palabra Amén, que aparece escrita en rojo, y con la que se activa el envío del correo electrónico. En la pantalla de la computadora aparece después el siguiente mensaje: el alma atormentada por el peso de la culpa podrá presentarse en su parroquia y recibir la absolución.
Según EnLineaDirecta.info, esta propuesta se suma a otra anterior, también italiana, que permite hacer plegarias por encargo. Una parroquia de Roma, la basílica de Santa Anastasia, ha puesto en marcha un servicio que permite a todos los feligreses que lo deseen marcar un un número de teléfono gratuito y dejar sus ruegos y súplicas en un contestador automático. Todos los miércoles entre las 21.00 y las 23.00, unos 1.500 fieles rezarán por que se cumplan.
Las nuevas tecnologías nos invaden y la prueba irrefutable es la nueva forma de conseguir la absolución de los pecados vía Internet: la “Ciberconfesión”.
La revolucionaria iniciativa está firmada por Franco Tassone, de 44 años, y de Gianfranco Poma, de 68, dos curas de la localidad de Pavia que creen que a través este confesionario virtual podrán atraer de nuevo a todos eses feligreses que dejaron de ir a la iglesia.
Al ingresar al sitio debe responder a las siguientes preguntas: “¿cuándo fue la última vez que se confesó?, ¿cuántas veces ha dejado de respetar el precepto festivo de acudir a misa?, ¿cuál es su estado civil?, ¿está inscripto a alguna asociación de voluntarios?, ¿se considera una persona capaz de dialogar con los creyentes de otras religiones?”.
El pecador dispone de un mínimo de 1.000 caracteres y un máximo de 3.500 para explicar qué mandamiento ha violado y cuáles fueron sus faltas. Luego, debe marcar la palabra Amén, que aparece escrita en rojo, y con la que se activa el envío del correo electrónico. En la pantalla de la computadora aparece después el siguiente mensaje: el alma atormentada por el peso de la culpa podrá presentarse en su parroquia y recibir la absolución.
Según EnLineaDirecta.info, esta propuesta se suma a otra anterior, también italiana, que permite hacer plegarias por encargo. Una parroquia de Roma, la basílica de Santa Anastasia, ha puesto en marcha un servicio que permite a todos los feligreses que lo deseen marcar un un número de teléfono gratuito y dejar sus ruegos y súplicas en un contestador automático. Todos los miércoles entre las 21.00 y las 23.00, unos 1.500 fieles rezarán por que se cumplan.